Existen ejercicios de auto-reconocimiento
como mirarse al espejo y ver qué aspectos positivos y negativos se encuentran
en la persona, cómo mejorarlos, qué cambiar, qué dimensiones de la vida se
encuentran conectadas, en fin, una serie de preguntas que surgen tras ver una
imagen de sí. Colombia se ha planteado el ejercicio varias veces, el problema
radica en que lo ha realizado con un espejo distorsionado que sólo nos ha
permitido ver lo que consideramos mejor.
¿Cómo se ve Colombia? El país del
Sagrado Corazón se ve como uno de los países más felices del mundo, también uno
con las mujeres más bellas, con abundante comida, agua, fauna y flora, el país de la gente emprendedora y soñadora, exportador de
café, que se posiciona a nivel internacional, con una economía en crecimiento, una
baja inflación envidiable por otros países, entre otras cosas.
Ahora la pregunta es ¿qué no ve? Lo
primero es que mientras somos de los países más felices del mundo, se le priva
de la felicidad de la vida a unos niños en el Caquetá; Mientras creemos tener
las mujeres más bellas, muchas de estas se someten a cirugías en centros médico
de dudosa categoría poniendo en peligro su vida, sin contar las mujeres que
caen en la trata de blancas gracias a oportunidades falsas de empleo, y aun
peor, considerar que tenemos las mujeres más bellas mientras muchas son
víctimas de abuso y violencia dentro y fuera de sus hogares; ahora con la
comida, agua, fauna y flora, ¡No estamos en el paraíso! Lamentablemente el
cambio climático, la paupérrima planificación de la industria, la crisis del agro colombiano, el privilegio a actividades de alto impacto ambiental ha ido
agotando esos recursos que nos situaban como un Jardín del Edén; y completamos
con un conflicto armado prolongado que ha sobrepasado los límites de la
barbarie.
Se está tapando el sol con un
dedo, detrás de nuestra fantasiosa realidad hay un problema social, psicológico,
político y económico de todo lo que nos negamos a ver. La lamentable masacre de
los niños en Caquetá es una muestra de ello. De ahí surgen preguntas como las
siguientes ¿Quién en su mente realiza un acto tan atroz? ¿Dónde estaba la
seguridad que debe brindar un Estado? ¿Por qué la causa de ese crimen era la
disputa de unas tierras? Entre otras preguntas que sugieren que la indiferencia
está llenando nuestros corazones y que
es falso que seamos uno de los países más felices del mundo.
Colombia, empieza a re-pensarte.